CREMAS SOLARES ¿QUÍMICAS O MINERALES?

CREMAS SOLARES ¿QUÍMICAS O MINERALES?

Esta vez me gustaría compartir con vosotros y vosotras mi último descubrimiento: las cremas solares de pantalla mineral

Pero antes de hablaros de ellas, ¿os suenan los “disruptores químicos”? Se trata de compuestos que estimulan hormonalmente a nuestro cuerpo imitando los efectos de los estrógenos. Este exceso de estimulación puede conducir a la aparición de enfermedades, a veces graves, ligadas a las hormonas. Parece increíble que muchos productos cosméticos y alimenticios contengan este tipo de sustancias ¿verdad? Os dejo este enlace a un artículo relacionado: Los endocrinólogos europeos piden la reducción de sustancias tóxicas en productos de uso común

Las cremas solares más comunes en el mercado son las que consiguen protegernos de los rayos ultravioletas (UVA y UVB) del sol gracias a los filtros químicos que hay en su composición. Estos fotoprotectores químicos captan y absorben las radiaciones solares ultravioletas evitando así que nuestra piel se queme bajo sus efectos. Pero para desempeñar dicha acción protectora, estos productos químicos necesitan ser absorbidos por nuestra piel para reaccionar con ella. ¿Entendéis ya por qué aconsejan esperar treinta minutos desde la aplicación de la crema hasta el momento de exposición solar? Pero, al absorber este tipo de crema solar, estamos, al mismo tiempo, introduciendo en nuestro cuerpo algunos de los compuestos perjudiciales que os he comentado antes. 

Escuchando una charla del doctor Karmelo Bizkarra, este mencionó a los protectores de pantalla mineral, como una alternativa a dichas cremas con filtros químicos. “¡¿Protectores minerales?! ¿Eso qué es? ¿Te untas con una roca para protegerte del sol? ¿Te vuelves magnético? ¿Pitaré al franquear un detector de metales? ¿Será este el secreto tras el superhéroe Iron Man?”. Fueron algunas de las ideas que asaltaron mi mente. 

Pues resulta que estas cremas se componen de ingredientes naturales (aceites esenciales, …) a los que se les añaden minerales como el dióxido de titanio o el óxido de zinc… Estos minerales forman una capa sobre la piel que refleja la luz del sol como si de un espejo se tratara, conformando una barrera física entre la piel y los rayos ultravioletas. Este tipo de cremas protegen desde el mismo momento de su aplicación ya que no requieren de ninguna interacción con nuestra piel. Debido a este modus operandi, los fotoprotectores de pantalla mineral causan menos irritaciones y son mejor tolerados por pieles sensibles, como en el caso de dermatitis, rosácea o alergias, por ejemplo.

Sin embargo, debido a su condición de pantalla, estas cremas dejan un sutil pero evidente color blanquecino sobre la piel. Para solucionar este antiestético efecto, algunas marcas incorporan nanopartículas minerales en la composición de las cremas. Al contar con un tamaño tan pequeño, estas nanopartículas podrían ser absorbidas por la piel o inhaladas, si usamos spray. Las normativas europeas parecen no haber identificado efectos adversos, en parte porque las nanopartículas no pasan la capa córnea de la piel. ¡Tranquilos! Vuestra piel no está hecha de cuerno ni está dotada de visión … Simplemente, se trata de la capa más externa de la epidermis de la piel formada por células muertas, que son las que se desprenden cuando la piel se descama. 

Siendo yo como era, asidua consumidora de cremas solares de filtro químico, me costó dar el paso de probar esta nueva modalidad de cremas de filtro físico. Finalmente, me decidí a adquirir una crema solar de pantalla mineral, sin nanopartículas en su composición. Tras usarla en varias ocasiones, he decido confiarle el cuidado y la protección de mi piel bajo los rayos del sol a las cremas de pantalla mineral sin nanopartículas. 

Para permanecer sanos bajo el sol, además de usar crema solar debemos escuchar a nuestra piel. Escucharla en un sentido metafórico, claro está. Nuestra piel no puede hablarnos con palabras así que usa su color para indicarnos su estado. ¿Sabéis la cantidad de gente que veo por la playa, a pleno sol, y roja como un tomate?

Como si de un semáforo se tratara, si el color de nuestra piel se torna rojo, esta nos está pidiendo (a veces suplicando, si este resulta muy intenso) que la apartemos del sol porque ya ha tenido suficiente exposición ese día. Y si persistimos, vienen los picores, los granitos e incluso las quemaduras de diversa gravedad. A veces nos mueve el ansia de ponernos morenos cuanto antes para vernos más atractivos, para fardar delante de los amigos o tal vez por falta de tiempo. Un bronceado saludable es aquel que se consigue poco a poco.

¿Cremas con filtros químico o de pantalla mineral? ¿Cuál es vuestra elección?

Foto cedida por Charles Chen en Unsplash.